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LA VIEJA BANDERA 1-5-15

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Cuando conoces al autor o autora de un libro todo cambia. Te fijas más en los detalles, intentas ver más allá, apreciar su personalidad o ideología en la historia… Y eso fue lo que me pasó leyendo La vieja bandera, novela escrita por mi amigo y exprofesor en prácticas Rubén Sánchez Cueva. Lo conocí siendo alumno de primero de Bachillerato y con él recordé lo estudiado en Secundaria y alguna cosa más de la Revolución Rusa. Era un entusiasta de la historia, un entusiasta de su trabajo y cuando supe que su primera obra tenía mucha relación con el pasado no me sorprendió en absoluto.

Mi segundo y definitivo contacto con él llegó a través del Real Avilés, una pasión que nos une. Fue entonces cuando atamos cabos, recordamos los viejos tiempos y cuando me enteré de la publicación de su primer libro no dudé en ir la presentación oficial y comprarlo. Mi falta de tiempo y el amontonamiento de ejemplares en la mesita me hizo esperar bastantes meses antes de abrir La vieja bandera, pero desde el primer momento en que lo hice y hasta la última página, la historia me mantuvo en vilo.

Y es que Rubén me ha sorprendido. Confiaba en descubrir buenas descripciones, apuntes históricos para sentar cátedra… Pero la capacidad que ha tenido para recrear escenas de todo tipo, el toque humorístico, la minuciosidad en los detalles y la variedad lingüística me terminó por conquistar del todo.

Quizá sea un libro algo denso para lectores y lectoras noveles, pero pese a ello lo recomiendo fehacientemente. La interrelación de historias, el paso del presente al futuro con una delicadeza impecable, la calidad narrativa… La vieja bandera lo tiene todo. Además, a mí las historias que más me gustan son las que tienen un final feliz y en este caso se cumplieron mis expectativas.

Quiero darle mi enhorabuena pública a Rubén por el talento literario que ha demostrado y espero leer más pronto que tarde su segundo libro, que seguro no tendrá nada que envidiarle al primero.

PD: Soy muy de Alonsín y de Tomás. Por cierto, el primero me recuerda un poco a alguien que por un tiempo me dio clase. Y sí, él también intentaba dar lo mejor de sí frente a sus alumnos.

CONSULTA CATALANA (10-11-14)

consulta 9N

Ayer aguardé con mucho interés los resultados del 9N. Evidentemente, no se trata de una consulta legal porque la independencia catalana choca frontalmente con el artículo 2 de la Constitución Española, pero sí quería saber lo que opinaba la gente de Cataluña, que al final es lo más importante. Siempre tuve la idea de que, ante un referéndum, la mayoría de catalanes no iban a querer separarse de España, y ayer, con los números en la mano, se cumplió este hecho.

Según los datos de Idescat, Cataluña tiene una población de 6,3 millones. De ellos, se estima que 2.250.000 pasaron ayer por las urnas, es decir, un 35,7 por ciento. Y de este 35,7, votó ‘sí’ a la independencia un 80%. Esto hace que los independentistas sigan siendo minoría, pese al afán del Govern de intentar demostrar lo contrario.

Esto son datos objetivos, estadísticas puras y duras que muestran la realidad. En cualquier caso, considero que, si se reformase la Constitución -que falta hace en varios puntos- y llegase el día en el que el 55% de los habitantes de una comunidad autónoma (la UE exige esa cifra de ‘síes’ sobre un un 50% de participación, como pasó con Montenegro) decidiesen separarse de España, habría que aplaudir la decisión, ya que al final el pueblo es soberano y son las personas las que deben elegir a qué país quieren representar y dónde quieren vivir. Eso se llama libertad.

POLÍN (28-9-14)

Portada La soledad del portero

Como ya sabéis, el pasado 3 de septiembre salió a la venta mi primer libro, ‘La soledad del portero’. Por suerte, las ventas marchan a buen ritmo y uno de los interesados en la obra fue Polín, un viejo amigo de mi abuelo, de unos 75 años de edad, que en sus años mozos fue guardameta y todavía hoy es un gran lector.

Según me contó, leyó el libro en una noche, le trajo muy buenos recuerdos, se inspiró y al día siguiente apareció en casa de mi abuelo con un poema que no he podido evitar colgar aquí. No tiene título, pero tampoco desperdicio. Con todos vosotros: Polín.

El portero es extremo,

el último o primero,

cuando detiene un balón

alegra al compañero.

Cuando le meten un gol

se lo meten al portero.

Si falla un delantero

en el juego es normal,

pero no puede fallar

el que juega de portero.

El defensa nunca piensa

en que él falló primero.

El portero no está solo,

que juega con compañeros.

Cuando estos tienen fallos

dejan vendido al portero.

 

DE LA PUENTE (8-8-14)

De la Puente controla en el aire un balón en un amistoso con el Hvidovre.

De la Puente controla en el aire un balón en un amistoso con el Hvidovre.

La primera vez que escuché el nombre de De la Puente fue hablando de fútbol con mis amigos de Avilés. Todavía éramos juveniles y algunos iban convocados con la selección asturiana, por lo que tenían un amplio conocimiento sobre las jóvenes promesas de nuestra región. Entonces, no recuerdo quién, me apuntó que en el Astur había un zurdo, que le pegaba muy fuerte al balón, que iba a fichar por el Barcelona.

Ahí se quedó la cosa. Yo seguí jugando, primero en el Quirinal y luego en el Hispano, y mis compañeros también, algunos en el Real Avilés y otros en distintos equipos de la comarca. Con 18 años me fui a Valladolid a estudiar Periodismo y para alojarme solicité plaza en la Residencia Don Bosco. Allí seguí compitiendo, ya que el Club Deportivo Don Bosco entrenaba en las mismas instalaciones en las que vivíamos, y en mi segundo año en tierras pucelanas llegó a la residencia un nuevo inquilino, a la postre especial.

Recuerdo que la primera vez que lo vi estábamos cenando. Iba vestido muy formal –como es habitual en él- y no parecía muy hablador. Más bien bastante introvertido. Fui preguntando y me dijeron que era futbolista y también que era asturiano, lo que me dejó boquiabierto. Me gusta estar al tanto de lo que ocurre en el mundo del fútbol, más si cabe en el de mi región, y no me sonaba su cara. La curiosidad se apoderó de mí.

Finalizada la cena me dirigí a él y le pregunté su nombre. Cuando me dijo que se llamaba José de la Puente todo encajó. Desde entonces y hasta hoy, he sido una pesadilla para él. Preguntas, consejos, palabras de ánimo… Todo el día le hablo de fútbol, y eso que en muchos momentos de su vida no ha sido lo más importante para él. Ni la distancia ha podido frenar nuestras conversaciones.

A regañadientes, porque no le gusta hablar de ello -jamás se ha dado ni se dará la importancia que realmente tiene-, me contó su paso por el Barcelona, su cesión a L’Hospitalet, su llegada al filial del Real Valladolid aconsejado por un representante… Y me dijo que estaba sin equipo. Yo no lo entendía, pero así era. De nuevo mal asesorado, decidió no renovar por el conjunto blanquivioleta a la espera de una oferta de Segunda División, los meses fueron pasando y las ofertas que le llegaban no le convencían.

Estudiante de Arquitectura Técnica, apostó aparcar el fútbol al menos un año para centrarse en la universidad, pese a que fuimos muchos los que le insistimos en que aceptase alguna de las ofertas que tenía encima de la mesa, por aquello de continuar en la rueda, al menos de Segunda B.

Todavía recuerdo los partidos en el campo de fútbol de hierba artificial adyacente a la residencia. Jugábamos uno todas las semanas y en Navidad hacíamos un torneo. Los veteranos nos lo adjudicamos, pese a que él era novato, y, evidentemente, ganó el torneo él solo. En el último minuto de la final, con empate en el marcador, cogió el balón en el centro del campo, regateó a todo aquél que se interpuso en su camino y fusiló, con ese golpeo de zurda seco que sólo él tiene, a Toni, un portero que llegó a jugar en Regional Preferente, si no estoy mal informado.

Hablando de ello más adelante, me confesó que aquel año en blanco, futbolísticamente hablando, le vino muy bien. Primero para conocer otras formas de vida, porque desde pequeño siempre había estado pegado a un balón, y también para recuperar el hambre, las ganas y la ilusión por jugar, algo esencial para un futbolista.

La siguiente temporada, la 2010-2011, sería la de su regreso. Mientras terminaba la carrera a distancia en Valladolid, se desplazó a su Oviedo natal para probar fortuna con el Caudal de Mieres, recién ascendido a la categoría de bronce del fútbol español. El zurdo convenció a Paco Fernández, actual técnico del Racing, y consiguió una ficha con el equipo caudalista, pero las cosas no irían demasiado bien. Aunque acabó disputando 20 partidos, sólo fue titular cuatro veces, acusando las lesiones y la falta de confianza de un entrenador que desde el primer momento se decantó por otros futbolistas.

Algo desanimado en lo futbolístico, pero finalizada la carrera de Arquitectura Técnica, De la Puente rechazó la posibilidad de renovar en Mieres y firmó por el Universidad de Oviedo de Tercera División, a la vez que se matriculaba en Ingeniería de la Edificación e Ingeniería Civil. Con la confianza del técnico Adolfo Pulgar comenzó a tener minutos y a ser importante en el equipo desde la mediapunta, pero una lesión en el pie que se complicó impidió que pudiese jugar más de quince partidos.

El ovetense tenía una oferta de renovación encima de la mesa de cara a la siguiente temporada, pero decidió embarcarse en una aventura interesante tanto en lo deportivo como en lo personal. Se desplazó a Dinamarca para jugar en un equipo de segunda división y seguir estudiando y lo cierto es que la decisión, vista con perspectiva, ha sido todo un acierto. Cumple su tercera temporada en tierras danesas, ya tiene tres carreras y en estos momentos se encuentra estudiando un máster en Energía Sostenible y Ahorro Energético. Todavía no habla con fluidez danés, pero el inglés lo domina a la perfección y tiene muchas esperanzas puestas en la presente campaña.

Por diversos motivos, entre ellos, una vez más, las lesiones, no logró tener continuidad las dos primeras temporadas en Fredericia y Hvidovre, ambos de segunda división, recalando hace escasos días en el HIK, un equipo que acaba de descender a la tercera categoría del fútbol danés y cuyo objetivo es el ascenso.

A sus 26 años, la carrera deportiva de un De la Puente que, como se puede comprobar, nunca ha dejado de lado los estudios, continúa su curso alejada de los malos momentos que vivió cuando salió del Barcelona. En el conjunto culé entrenó a las órdenes de Rijkaard con Messi, Ronaldinho, Eto’o, Puyol y compañía, pero cuando iba a disputar un amistoso en Qatar y así debutar con el primer equipo blaugrana, el encuentro se canceló.

Fue, además, internacional sub19, coincidiendo con futbolistas como el malogrado Miki Roqué, el jugador del Bayern Javi Martínez, Juan Mata (Manchester United), Jeffren (Valladolid), Canella (Deportivo), Diego Capel (Sporting de Lisboa) o Alberto Bueno (Rayo Vallecano).

Ficha

Nombre: José de la Puente García

Fecha y lugar de nacimiento: 22-2-1988 en Oviedo (Asturias)

Altura y peso: 1,88 metros y 85 kilos

Posición: mediapunta, mediocentro, extremo por ambas bandas, lateral izquierdo y delantero centro

Trayectoria

04/05 Oviedo ACF (Tercera)

05/06 Oviedo ACF (Tercera)

06/07 Barcelona C (Tercera) 35/8

07/08 L’Hospitalet (Segunda B) 13/0 (Copa del Rey) 2/0

08/09 Valladolid B (Segunda B) 22/1

09/10 Sin equipo

10/11 Caudal (Segunda B) 19/0 (Copa del Rey) 1/1

11/12 Universidad de Oviedo (Tercera) 15/4

12/13 Fredericia (First Division) 6/0

13/14 Hvidovre (First Division) 5/0

14/15 HIK (Second Division)

Partidos y goles en First Division: 11/0

Partidos y goles en Segunda B: 54/1

Partidos y goles en Copa del Rey: 3/1

Partidos internacionales: 1/0

Los futbolistas españoles se disponen a sacar de centro tras un gol de Chile :: Goal.com

Los futbolistas españoles se disponen a sacar de centro tras un gol de Chile :: Goal.com

REFLEXIÓN, TRABAJO Y REGENERACIÓN (19-6-14)

Los males de España se remontan a los amistosos posteriores al Mundial de Sudáfrica, pero, yo incluido, no los quisimos ver. El 4-1 frente a Argentina y el 4-0 contra Portugal fueron mitigados por la consecución de la Euro 2012 -la cual nos devolvió gran parte de la confianza- y por victorias importantes de cara a la clasificación para el Mundial como la de París, pero en la Confederaciones, Brasil devolvió a La Roja a su realidad actual, la mostrada ante Holanda y Chile, aunque envuelta en muchos matices.

No lo creíamos, pero así era. Lo dijo Xabi Alonso al finalizar el partido: faltaba hambre, mentalidad. Y también hizo un guiño Casillas en alguna que otra entrevista: “Nada será igual que el primer Mundial”. Y no lo fue. Ni de lejos, además.

Son muchos los argumentos, las excusas, las disculpas, las críticas o las explicaciones que se pueden leer en medios de comunicación y redes sociales. Y supongo que hay un poco de todo en el fracaso de la selección en el Mundial de Brasil. Faltó intensidad, ritmo, ambición, orden, fortuna y acierto. Es difícil que las cosas les pudiesen salir peor a los pupilos de un Del Bosque que tampoco estuvo demasiado fino en sus decisiones tácticas.

Como la mayoría de nosotros, el seleccionador confió en el grupo habitual para intentar reeditar los éxitos de Sudáfrica, Ucrania y Polonia, aderezado con futbolistas de gran nivel. Pocos jugadores rebasaban la treintena y otros venían de una temporada espectacular, como Juanfran, Azpilicueta, Diego Costa, Ramos o Koke. Se resistió a dejar fuera a Xavi, Torres o Villa, héroes nacionales, y los dos primeros tuvieron sus oportunidades en Brasil.

Pero la España correcta, la España líder, la España campeona duró cuarenta minutos en el partido inaugural. Hasta el fallo de Silva. A partir de ahí, los términos citados: desorden, falta de ritmo, fallos individuales y colectivos, poca precisión, muy mala fortuna… Y nada parecía tener remedio. Ni ante Chile, una auténtica final, La Roja pudo demostrar su mejor versión. De hecho, no pudo ofrecer ni una mínima versión exigible.

Como ocurre en la vida, ahora toca mirar hacia adelante. Pensar en el futuro y trabajar con tranquilidad. En España sigue habiendo futbolistas de un nivel altísimo. Los Thiago, Jesé, Koke, Deulofeu, Alberto Moreno, Iñigo Rodríguez… están llamados a hacer cosas grandes, sin olvidarnos de jugadores menores de treinta años como Ramos, Jordi Alba, Piqué, Azpilicueta, Busquets, Iniesta, Pedro, Cèsc o Diego Costa.

Parece que Del Bosque va a continuar –se lo merece- y que su petición es la contratación por parte de la Federación de un director deportivo que ocupe el puesto vacante tras la marcha de Fernando Hierro. A partir de ahí, reflexión, trabajo, mentalización y regeneración para que lo de Brasil se quede en un traspié similar al sufrido por Francia o Italia, que después de ser campeonas del mundo también quedaron eliminadas a las primeras de cambio en la siguiente cita mundialista (2002 y 2010).

Casillas se lamenta de uno de los goles holandeses. Foto: www.capitaldeporte.com

Casillas se lamenta de uno de los goles holandeses :: http://www.capitaldeporte.com

ESPAÑA-HOLANDA (14-6-14)

1. España no empezó mal el partido. De hecho, hizo una bastante buena primera mitad. En defensa, a excepción del gol de Van Persie y del desliz de la jugada de Sneijder, la selección no pasó apuros; mientras que en ataque, amén de la ocasión clara de Silva, Diego Costa hizo dos movimientos muy buenos que crearon peligro, e Iniesta probó fortuna con un disparo con mucha intención. El equipo se encontraba bastante cómodo, y la conclusión es que el golazo de Van Persie fue un auténtico jarro de agua fría y afectó psicológicamente a los de Del Bosque. Por supuesto, el penalti sobre Diego Costa no fue, aunque en directo todos lo hubiésemos pitado, y en la jugada del 1-1, Piqué no guarda la línea con la defensa, pero Ramos no sigue en la marca a Van Persie, por lo que fue un claro fallo defensivo.

2. En la segunda parte, España no salió bien al campo. Entró demasiado relajada, y eso al final se paga. Aun así, creo conveniente analizar uno a uno los goles, porque muchos de ellos ocurrieron en circunstancias extrañas. El 1-2 de Robben fue el más claro de todos. Balón a la espalda de la defensa, control espectacular del holandés, que por habilidad se deshace de Piqué y cruza ante Casillas. A partir de ahí, la cosa cambia.

3. El tanto de De Vrij está precedido de una falta clara sobre Casillas de Van Persie. El delantero empuja al mostoleño cuando se dispone a salir para atrapar el balón. El gol no debería haber subido al marcador.

4. El 1-4, evidentemente, fue un error individual de Casillas, algo que posiblemente no se ha visto nunca en un partido de tal trascendencia.  Esto demostraba que no era el día de España y que todo lo que podía salir mal, iba a salir mal.

5. Y en el 1-5, Robben, en gran estado de forma y además llevado en volandas por la euforia, doblegó a Ramos por velocidad, aprovechó la falta de entendimiento del sevillano y Casillas, y se regodeó en el área para hacer el quinto. Casillas todavía tendría que salvar dos balones más para evitar una debacle mayor.

6. El resultado deja en muy mala situación a España. Ahora mismo tiene un golaverage de -6 con Chile, y de -4 con Holanda, por lo que necesita ganar a Chile y golear a Australia, que quizá en la última jornada no se juegue nada, para depender de sí mismo.

7. Se habla mucho de revolución en el ‘once’. Ni tanto. La línea defensiva, uno a uno, es la mejor del mundo, por lo que yo les daría confianza. Ante Chile repetiría esos cuatro. En el centro del campo, mantendría a Busquets y Alonso para dar equilibrio, pero colocaría cuatro hombres muy ofensivos arriba, posiblemente Pedro, Iniesta, Villa y Diego Costa. Dos delanteros y dos hombres verticales con pase y tiro. Creo que, aunque con ganar a Chile y golear a Australia serviría, hay que intentar marcarle a Chile los máximos goles posibles, para allanar el terreno. Evidentemente, no será nada fácil. De hecho, casi se podría decir que lo más lógico en estos momentos es que España quede eliminada del Mundial a las primeras de cambio.

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Una imagen de la siempre fiel afición del Cádiz, actualmente en Segunda B. :: JOSÉ GUERRERO ROLDÁN

¿DE QUÉ CATEGORÍA ES MI EQUIPO? (24-5-14)

¿Qué amante del fútbol no ha escuchado alguna vez aquello de que tal equipo es un club de primera, segunda o tercera división? Aquello de: “No, es que nosotros estamos en esta división por circunstancias, nosotros somos un club de esta otra”. ¿Cuántas veces?

Bien. Normalmente, para decidir de qué división es un equipo de fútbol la gente se suele hacer eco de la historia, de la masa social que tenga el club y de la ciudad a la que pertenezca. Así, a más temporadas en categorías superiores, más socios o más población, mayor será su categoría ideal.

Curioso de mí, decidí recopilar los datos de población de las principales ciudades, e incluso barrios o pueblos españoles, para descubrir, atendiendo a todo esto, qué equipos deberían competir en Primera, Segunda o Segunda División B. En realidad, esto no sirve de nada: los equipos militan, normalmente –porque ahora también se toman este tipo de decisiones en los despachos-, en la categoría que se ganan en el campo, pero creo que puede resultar interesante.

Así pues, haciendo caso a las estadísticas, estos serían (por orden) los veinte equipos que, teniendo en cuenta la población que poseen sus ciudades, barrios o pueblos de procedencia, deberían militar en Primera División: Real Madrid, Atlético de Madrid, Barcelona, Espanyol, Valencia, Levante, Sevilla, Betis, Zaragoza, Málaga, Murcia, Mallorca, Las Palmas, Athletic, Hércules, Córdoba, Valladolid, Celta, Sporting y L’Hospitalet. Sorprende el caso de este último equipo, pero lo cierto es que L’Hospitalet de Llobregat cuenta con una población de la friolera de 254.000 habitantes, muchos más que varias capitales de provincia.

La Segunda les pertenece a Real Oviedo, Badalona, Cartagena, Terrassa, Xerez, Sabadell, Tenerife, Móstoles, Alcalá, Fuenlabrada, Osasuna, Almería, Leganés, Real Sociedad, Castellón, Burgos, Racing de Santander, Albacete, Elche, Deportivo, Granada y Alavés. Como podemos observar, hay mucho equipo madrileño habitual de Segunda B.

Para la categoría de bronce he intentado construir cuatro grupos atendiendo a la situación geográfica, aunque aquí el abanico se abre un poco más. Así, formarían el grupo I Salamanca (ahora la ciudad no tiene ningún equipo representativo, pero en el caso de que lo tuviese), Cultural Leonesa, Ourense, Lugo, Compostela, Pontevedra, Real Avilés, Palencia, Racing de Ferrol, Ponferradina, Zamora, Ávila, Gimnástica de Torrelavega, Gimnástica Segoviana, Siero, Langreo, Caudal, Numancia, UD Logroñés y SD Logroñés.

El II lo compondrían Parla, Torrejón, Telde, Barakaldo, Las Rozas, Coslada, Talavera, Guadalajara, Pozuelo, Toledo, San Sebastián de los Reyes, Atlético Arona, Getxo, La Meca de Rivas, Ciudad Real, Inter de Valdemoro, Rayo Majadahonda, Getafe, Alcorcón y Laguna; el III Lleida, Gimnàstic, Mataró, Gramanet, Reus, Torrevieja, Girona, Orihuela, Cornellá, Sant Cugat, Santboià, Torrent, Gandía, Manresa, Rubí, Benidorm, Paterna, Vilanova i la Geltrú, Viladecans y Playas de Sagunto.

Por último, el grupo IV estaría formado por Badajoz, Recreativo, Marbella, Dos Hermanas, Cádiz, Jaén, Algeciras, San Fernando, Cacereño, La Hoya Lorca, La Salle Puerto de Santa María, Roquetas, Mijas, Ceuta, Melilla, Poli Ejido, Chiclana, Fuengirola, Vélez y Alcalá de Guadaira.

Evidentemente, la estructura actual de los clubes citados y su masa social no corresponden en muchos casos con esta división, pero lo cierto es que si hacemos caso a las características a las que normalmente se obedece para señalar a qué categoría pertenece un club, el resultado debería ser algo parecido a lo expuesto en estas líneas.

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SIMPLEMENTE FÚTBOL (24-4-14)

Aunque supongo que es algo que ha existido siempre, en los últimos años se están multiplicando los debates acerca de cómo se debe jugar al fútbol. Sobre cuál es la manera correcta de practicar este deporte, la más ética, la más limpia o sobre lo que es jugar bien y jugar mal.

Para mí, el fútbol no tiene un estilo predefinido. El fútbol es un deporte en el que gana el que más goles marca, y en el que no pierde el que no los encaja. Modos para conseguir los objetivos hay muchos, todos igual de válidos, siempre respetando el reglamento, y para controlar eso están los árbitros.

¿Qué es, por tanto, jugar bien al fútbol? Crear ocasiones y que no te las creen a ti. Cuantas más ocasiones crees, mejor has llevado a cabo tu estrategia ofensiva, y cuantas menos te creen a ti, mejor has defendido. Para crearlas puedes tener más o menos posesión de balón. Jugar en estático o al espacio, salir con la pelota desde atrás o jugar a la contra. Pero al final, el objetivo es el mismo: crear ocasiones. Después, depende del acierto de los futbolistas el convertirlas o no.

Los equipos que más han ganado teniendo el balón en los últimos años han sido el Barça de Guardiola y la selección española. ¿Por qué? Porque su posesión dinámica y vertical del esférico y su dominio de los tiempos de los partidos les llevaba a crear ocasiones; pero también, a través de tener la pelota y de un buen posicionamiento defensivo, evitaban recibirlas. Eso sí es jugar bien al fútbol. Igual que lo es cuando un equipo como podría ser el Atlético, tiene cuatro ocasiones de gol, recibe una, y gana 2-0. Objetivo cumplido. ¿Más o menos vistoso? Eso ya es otro tema y para gustos colores. Estamos hablando de jugar bien o mal al fútbol, no de jugar vistoso o no. De cualquier forma, como en todos los deportes a nivel profesional, la meta siempre es ganar. No dan premios ni puntos a la vistosidad, que a mí, por otra parte, me encanta, siempre que vaya unida a la competitividad. Una cosa no excluye a la otra.

Vamos ahora con la justicia de los resultados. Si tú creas diez ocasiones y no marcas, y tu rival te crea una y sí lo hace, y por tanto se lleva el partido, has jugado bien, pero no has perdido injustamente. Has perdido inmerecidamente, que es distinto. Sería injusto si el árbitro se equivoca de forma flagrante en esa única ocasión recibida, pero así es como está montado este deporte en la actualidad. En otros, existe el ojo del halcón, se pueden parar partidos para revisar el vídeo… Pero en fútbol, de momento no interesa que los árbitros acierten en todas sus decisiones, y por tanto, aunque sí que se pueda hablar de injusticia en determinados momentos, lo cierto es que los responsables de cambiar las cosas así lo quieren y es algo intrínseco a este deporte. Hablemos más, pues, de merecimientos, y menos de justicia.

 En cuanto a los robos, esa expresión tan manida, he de decir que, en mi opinión, no existen. Hay árbitros buenos, malos y regulares. Árbitros que son buenas, malas y regulares personas. Árbitros del Barcelona, del Real Madrid, del Manchester, del Inter y del Valencia. Pero ellos también se juegan la categoría cuando saltan al césped y también reciben sanciones. Ninguno sale a un campo de fútbol a hacer las cosas mal de forma premeditada. Ahora bien, arbitrar es muy difícil. Las jugadas, sobre todo en la élite, son rapidísimas. Todo sucede en décimas de segundo, hay muchos jugadores por el medio, muchos futbolistas que intentan fingir y para los colegiados es complicado acertar en la toma de decisiones. Utilizando la lógica, lo normal es que los árbitros tengan más errores que aciertos en noventa minutos.

Con estas líneas no tengo otro propósito que animar a todos los amantes de este deporte a hablar de fútbol. Simplemente de fútbol, un deporte plural, en el que caben todos los estilos siempre que respeten el reglamento. Menos filias, menos fobias, más imparcialidad y más táctica. Menos beligerancia y más coherencia y responsabilidad. Posiblemente todas estas peticiones sean en vano, pero como saben los que me conocen, me cuesta callar mis opiniones.

Portada de Sphera Sports

Portada de Sphera Sports

LA LECCIÓN DEL CHOLO (10-4-14)

“No siempre ganan los buenos, ganan los que luchan“. Esa frase de Simeone, que interpeló tanto en la rueda de prensa previa al Atlético-Barça como en la postpartido, se cumplió a rajatabla durante los noventa minutos que duró el encuentro de vuelta de los cuartos de final de la Champions. El talento, la calidad individual y la fantasía del conjunto azulgrana pereció ante la solidez, el sacrificio extremo y la solidaridad de un equipo colchonero que está causando sensación esta temporada.

Lo ocurrido ayer responde al triunfo del pequeño. A la sublevación del tercero en discordia, de un equipo que ha de servir de ejemplo para los diecisiete restantes de la Primera División española, que en muchas ocasiones salen al terreno de juego derrotados cuando se enfrentan a Real Madrid o Barcelona.

El Atlético de Madrid ha demostrado que con trabajo y máxima dedicación se puede, que el dinero no lo es todo y que al final el esfuerzo suele tener recompensa. Mediante un planteamiento magistral, unido a la absoluta implicación de los futbolistas, Simeone ha vuelto a colocar al cuadro rojiblanco en una semifinal de Champions cuarenta años después. El argentino cogió un equipo a cuatro puntos del descenso y lo ha convertido en una auténtica máquina de competir. Los Gabi, Tiago, Godín o Miranda, hace dos años jugadores considerados del montón por muchos, son ahora auténticos referentes.

Probablemente sea complicado volver a vivir, al menos a corto plazo, una eliminatoria de estas características, por lo que los amantes del fútbol no debemos hacer otra cosa que valorar un espectáculo en el que se pudo comprobar la calidad del Barcelona y la capacidad de esfuerzo y sacrificio que tiene el Atlético, cuyo sistema defensivo es casi perfecto.

Otra conclusión que se puede extraer es que, como le leí ayer en Twitter a Alejandro Oliva, “no es que una idea de juego le haya ganado a otra, no; es la idea de que no hay una idea de juego mejor que otra la que ha vuelto ganar”. Y es que al fútbol se puede jugar de muchas formas, pero ninguna es mejor que otra. Todo va en gustos, como ocurre con el resto de cosas que componen la vida. ¿Qué es jugar bien? Crear ocasiones de gol y no recibirlas. Sólo eso. La manera de conseguirlo es libre, dentro de la legalidad, y para eso están los árbitros.

Messi y Neymar celebran uno de los tantos del Barcelona :: EFE

Messi y Neymar celebran uno de los tantos del Barcelona :: EFE

MI VISIÓN ESQUEMATIZADA DEL CLÁSICO (23-3-14)

1. La victoria del Barcelona fue merecida. Los de Martino pudieron desplegar mejor su juego, controlaron el partido más minutos y tuvieron las mejores ocasiones de gol. Considero ocasiones los penaltis, y me vienen a la cabeza los disparos de Alves al palo y de Messi fuera, delante de Diego López. Por parte del Real Madrid, además de los tres goles, sólo recuerdo dos remates francos de Benzema, de los cuales uno se fue alto y otro lo sacó Piqué con su pierna derecha.

2. Undiano Mallenco realizó un buen arbitraje. Era un partido dificilísimo. Los dos equipos jugaron al límite del reglamento y los jugadores buscaron simulaciones en todo momento. En directo, los tres penaltis son pitables, y el de Ramos, al tratarse del último hombre, acarreaba expulsión. Las tarjetas amarillas fueron en su gran mayoría perfectamente justificadas. Muy valiente Undiano, y eso es algo a valorar. Repito que, cuando se analiza a un árbitro, hay que fijarse en lo que se ve en directo. Ellos no tienen la opción de ver las jugadas por televisión. Todo ocurre muy rápido, cuestión de segundos, y las tres jugadas son susceptibles de ser consideradas penalti.

3. Ningún equipo sale demasiado reforzado del partido. Como leí en el tablón de mi Twitter al descanso, hoy se han visto muchas carencias tanto en el Real Madrid como en el Barcelona, sobre todo defensivas. Los dos goles de Benzema son una muestra de ello. Primero por la facilidad de Di María para conducir por la banda y centrar, y después por los marcajes al delantero francés, inexistentes en ambas jugadas. Por parte blanca, Carvajal volvió a demostrar que tiene mucho que aprender a nivel defensivo, y tanto Pepe, como Ramos y Marcelo, dejaron demasiado espacio a sus espaldas en varios tramos del encuentro, algo que aprovecharon los atacantes azulgranas. De cara a la Champions ambos conjuntos deben mejorar sus prestaciones atrás, si no quieren repetir lo ocurrido la pasada campaña.

4. El Atleti es candidato a la Liga. Es líder en la jornada 29, le tiene ganado el golaverage al Real Madrid y se medirá al Barcelona en una última jornada que podría ser de infarto. Fue, casi tanto como el Barcelona, el gran beneficiado de la victoria azulgrana en el Bernabéu.

5. Benzema dio hoy un paso adelante. Marcó dos de las cuatro ocasiones de las que dispuso, que es lo que se le pide a un delantero, en un encuentro más que trascendente y rodeado de mucha presión. Lleva 17 goles y ya está a cuatro de su mejor marca en la Liga BBVA.

6. Neymar, por su parte, todavía no está al nivel que se espera de él. Fue clave en el penalti y la expulsión de Ramos, pero no es el jugador que deslumbró tanto en Brasil como en la ‘Canarinha’. Físicamente le cuesta ante defensores de la talla de Pepe o Ramos y no le acaban de salir las jugadas de ataque que intenta. Además, su trabajo defensivo es muy bajo y Alves tuvo que lidiar en muchos momentos con hasta tres futbolistas por su banda: Cristiano, Di María y Marcelo. Algo parecido ocurre con Bale, que no se parece al futbolista que engrandeció al Tottenham las últimas temporadas. Quizá les esté pudiendo la presión en sus primeros pasos en estos dos trasatlánticos del fútbol mundial.

7. Messi e Iniesta han vuelto definitivamente. Los dos mostraron ante el Real Madrid su mejor versión, después de rozarla en partidos anteriores. Fueron piezas angulares de la victoria del Barcelona y se postulan, como es lógico, fundamentales de cara al tramo final de la temporada, en el que se decidirán los títulos.

8. Excepcionales Messi y Cristiano desde el punto de penalti. Las penas máximas hay que meterlas -que se lo digan a Nono-, y ambos estuvieron segurísimos, sin darles ninguna opción ni a Diego López ni a Valdés. Por algo son los mejores jugadores del mundo. Eso sí, el rendimiento del portugués durante el partido, decepcionó.

Mario Copetti. :: SERGIO LÓPEZ

Mario Copetti. :: SERGIO LÓPEZ

GRACIAS, MARIO (14-3-14)

Lo que era un secreto a voces se hizo oficial antes de ayer. Mediante una carta pública, Mario Copetti anunció su marcha del Belenos aludiendo “problemas personales y profesionales” y el “no haber llegado a un acuerdo”. Ayer, Felipe Blanco, ya candidato de nuevo a la presidencia, anunciaba que el técnico para su proyecto es el argentino Jorge Antonio Giménez, ex del Gernika de División de Honor, entre otros muchos equipos.

Por ello, le quiero dedicar unas líneas al técnico barcelonés, un entrenador que le ha cambiado la cara al Belenos en apenas unos meses. Llegó a un equipo amateur y lo convirtió en profesional, pero sin que la mayoría de jugadores cobrasen. La plantilla pasó de entrenar dos días a la semana a hacerlo un mínimo de cuatro, con una pretemporada de muchísima intensidad. Esto propició una mejora tanto física como técnica que acabó siendo determinante en el título y el ascenso a División de Honor B conseguidos por los avilesinos seis años después.

Gracias Mario por tu trabajo, por tu esfuerzo y tu dedicación desde el primer momento. Por tu sapiencia y por tu trato con los medios de comunicación, a los que, como fue mi caso, ayudaste en todo lo posible, siempre con honestidad. Algunos consideran que Mario Copetti es soberbio, yo prefiero llamarlo ambicioso.

No soy ningún experto en rugby. Empecé a ver partidos hace unos cuatro años. Pero si comparo al Belenos de 2011 con el de de 2014 no hay color. Estoy seguro de que allá donde vaya seguirá cosechando éxitos, como hizo en Cataluña, como hizo en el Oviedo y como ha hecho esta temporada con el Belenos, entrando en su historia por la puerta grande. El catalán ha construido los cimientos de un club que a partir de ellos debe continuar creciendo, y no me extrañaría que su paso por Avilés marcase un antes y un después en la trayectoria de la entidad avilesina.

Carles Puyol, finalizado un partido con el Barcelona.

Carles Puyol, finalizado un partido con el Barcelona.

ETERNO CARLES (6-3-14)

Carles Puyol anunció que dejaba el Barça a final de temporada. Discreto, sin darse demasiado protagonismo, el capitán blaugrana confirmaba los rumores que apuntaban en esa dirección ya desde verano. Se marcha una leyenda. Un ejemplo de sacrificio y superación que ha dejado una huella imborrable no sólo en los amantes del fútbol. Carles Puyol fue mi primer ídolo futbolístico. Y es que yo nunca fui de estrellas. Conviví en el tiempo con los Ronaldo, Figo, Rivaldo, Zidane, Del Piero… y por supuesto con Messi y Cristiano. Pero mi primer ídolo fue Puyol. No marcaba goles, al menos demasiados, tampoco daba asistencias, pero su raza y su entrega en todos y cada uno de los partidos contagiaba.

Tengo su camiseta y guardo en la memoria sus mejores partidos. Sin ser el más alto llegaba a todos los balones aéreos. Sin ser el mejor, ni mucho menos, técnicamente, fue titular indiscutible en un equipo y una selección que vivían de tener el balón. Hizo a Piqué un hombre, así como a muchos más compañeros que no lo han reconocido tan abiertamente. Era rápido, pero cuando empezó a dejar de serlo tiró de oficio y anticipación, lo que le sirvió para hacerles la vida imposible a grandes estrellas del panorama mundial.

Me da pena que Puyol deje el Barça. Este tipo de jugadores deberían militar toda su vida en el mismo equipo. Quizá sea así, porque el de Pobla de Segur no ha garantizado que la próxima temporada siga jugando al fútbol, pero todo hace indicar que concluirá su carrera en una liga extranjera menos competitiva. Puyol, como Guardiola, como Víctor Valdés o como Xavi, por citar más ejemplos, es el Barça. Es un icono y no ha necesitado ser un malabarista, un prodigio técnico para calar hondo en nuestros corazones. Conozco centrales en Segunda B con mejor salida de balón que el catalán. Pero es igual. Para mí es uno de los mejores centrales de la historia de este deporte. Era un muro. Se partía la cara literalmente por cada balón y como leí estos días en Twitter, Puyol no luchaba por ganar títulos ni campeonatos, y fijaos si los consiguió, Puyol luchaba por ganar cada acción, sin importar la competición que se tratase o si jugaba con el Barça o con la Selección.

Para finalizar estas líneas, os voy a enlazar el último artículo que escribí sobre él, también denominado ‘Eterno Carles’ -he querido utilizar el mismo título para esta entrada-, después de realizar una nueva exhibición ante el Real Madrid cuando ya comenzaba a ser discutido por su estado físico. Fue hace poco más de dos años y hoy lo admiro un poco más si cabe. Suerte Carles, allá donde vayas. Te la mereces.

http://www.vavel.com/es/futbol/fc-barcelona/74415-eterno-carles.html

Nacho García celebra un gol en las filas del Real Oviedo :: JESÚS DÍAZ

Nacho García celebra un gol en las filas del Real Oviedo :: JESÚS DÍAZ

NACHO GARCÍA (20-2-14)

Mi novia Carla y yo solemos acudir a La Pausa, un bar situado en el barrio avilesino de El Carbayedo, cada vez que nos apetece tomar algo en la ciudad. El por qué es muy sencillo. Detrás de la barra está un tipo amable, que siempre tiene una sonrisa para los clientes y que también sabe sacarles otra a ellos mediante sus típicos chascarrillos. La Pausa, que no abrió hace demasiado, siempre está lleno. La gestión de sus dueños es impecable. Saben lo que la gente quiere y se lo dan a un precio razonable.

A mi novia le cae bien el camarero y dueño, como es lógico. Y a mí también, claro está. Pero es que yo a ese chico sonriente que está detrás de la barra ya lo conocía, y no precisamente por su faceta actual. Carla, como la mayoría de gente de su quinta (1990), está al tanto de los Carmona, Luis Hernández o Álex Barrera. Pero no de un hombre, Nacho García, que es un clásico del fútbol asturiano. Una figura muy importante para comprender nuestro fútbol desde la década de los noventa hasta hoy y, en mi opinión, una persona muy poco reconocida en el apartado deportivo. Él, como seguramente sepa todo el mundo que lo ha tratado, no es nada amigo de los focos. Le gusta pasar desapercibido y recuerdo que en su última época en Tercera División rehusaba concedernos entrevistas. Esto quizá ha ayudado a que mucha gente no sepa lo gran delantero que fue, y por eso quiero dedicarle este artículo, para reconocerle nada más y nada menos lo que es suyo. Es probable que cuando lea estas líneas se sienta incómodo. Quizá se enfade. Pero lo siento, Nacho, no lo he podido evitar.

Criado en la cantera del Real Avilés, el delantero debutó en Segunda B con tan solo 17 años. Corría la temporada 92-93 y el equipo avilesino acababa de descender de Segunda División, por lo que era uno de los equipos punteros de la categoría de bronce. En una temporada muy convulsa, en la que dirigieron al cuadro realavilesino hasta cuatro entrenadores, el joven goleador se hizo un hueco en la primera plantilla, en la que se mantendría hasta 1997. Entre medias, y siempre en Segunda B, Nacho García disputaría un total de 78 partidos, en los que anotaría 22 goles, y sería partícipe de la última fase de ascenso a Segunda disputada por el equipo de su ciudad (95-96) . Su mejor registro, el de 13 tantos que logró en su última campaña como blanquiazul, le sirvió para firmar por uno de los equipos punteros de la región, el Sporting.

Aunque las lesiones ya se habían ganado tristemente un hueco en su día a día, el avilesino tomó rumbo a Mareo para seguir creciendo como futbolista e intentar llegar a la élite. Tras una temporada en el filial en la que anotó dos goles en 17 encuentros, el 11 de noviembre de 1998, nueve días antes de cumplir 23 años, el delantero debutaría con el primer equipo rojiblanco, nada más y nada menos que en un partido de Copa del Rey frente al Zaragoza en La Romareda. El técnico De Mos le daría el testigo y el avilesino jugaría toda la segunda mitad, entrando al campo en sustitución del centrocampista Óscar Arias. El holandés quedaría conforme con el rendimiento de Nacho García y éste, que había comenzado la temporada en el filial, jugaría seis partidos en Segunda División, suficientes para estrenarse en la categoría ante el que posteriormente sería su equipo, el Ourense.

Sus buenas actuaciones le permitirían firmar un contrato profesional con el primer equipo gijonés, pero, tras no contar para Braojos en la campaña 99-00 (jugó cuatro partidos en la primera vuelta, dos de Liga y dos de Copa, marcándole un gol al Celta con Pinto en la portería), se fue cedido al Éibar, también conjunto de la categoría de plata. Su estado de forma aquel año, debido a la falta de minutos, no era el mejor, y Nacho no jugaría más que diez partidos con el cuadro vasco. Pese a ello, y haciendo gala de su olfato goleador, le marcaría un tanto al Lleida, el tercero de su carrera en la élite.

Con 25 años regresaba de su cesión de nuevo a Asturias, pero el Sporting le iba a hacer ficha, pese a su edad, con el filial en Segunda B. En ese equipo coincidió con Villa, y tras anotar diez goles en diez encuentros, Cantatore no tuvo más remedio que contar con él para la primera plantilla. En Segunda disputaría seis partidos, valiéndose de poco más de 500 minutos para anotar un gol frente al Murcia, otro más para su cuenta particular. Ante la falta de oportunidades pese a sus registros, Nacho García abandonó el Sporting y firmó por el Ourense de Segunda B, conjunto en el que se mantendría tres temporadas. Allí, en tierras gallegas, posiblemente vivió sus mejores años como futbolista. Marcó 42 goles en Liga en 89 partidos y disputó una fase de ascenso a Segunda en 2004 firmando nada más y nada menos que cuatro goles en seis choques. Uno de ellos lo marcaría en Valdebebas a un Real Madrid B en el que jugaban futbolistas de la talla de Arbeloa, Paredes, Juanfran, Trashorras, Jurado, Riki, Corrales o Toni Moral, dos de ellos, Arbeloa y Juanfran, actuales componentes de la selección española.

Llegan los problemas

Después de triunfar en Galicia, el avilesino aceptaría una propuesta muy interesante del Cartagena, que había construido un proyecto ambicioso para ascender a la categoría de plata. Pese a ser titular y contar con la confianza de todos los técnicos, la temporada fue pésima para los intereses del cuadro blanquinegro, que tuvo hasta cuatro inquilinos en el banquillo, uno de ellos el actual técnico del Valladolid y ex del Levante, Juan Ignacio Martínez. Su mala experiencia en Murcia le harían aceptar la oferta del Real Oviedo para regresar a Asturias, con la carga externa que conllevaba su paso por el Sporting. Valiente, Nacho no se arrugó ante el reto y los números de su primera campaña en la capital fueron bastante buenos: 14 tantos en 34 partidos. Pero la felicidad le duró poco. En la siguiente campaña (2006-2007) descendería a Tercera después de un año lleno de sufrimiento, impotencia y falta de confianza, algo que se reflejó en los tres goles anotados en 33 encuentros, unas cifras muy alejadas de las habituales del ariete avilesino.

Posiblemente su paso por el Real Oviedo marcó un antes y un después en la carrera de Nacho García, que con 31 años había perdido parte de sus ganas por jugar al fútbol. Pese a contar varias ofertas, quiso alejarse de la presión y se incorporó al familiar Marino de Luanco, con el que tampoco logró recuperar su mejor versión. Ocho goles en 41 partidos, unido al descenso gozoniego en 2009 llevaron al carismático futbolista a pensar seriamente en la retirada con 33 primaveras. Sólo la insistencia del Cudillero, que buscaba un proyecto potente en Tercera, logró convencer al avilesino.

Y allí, con Blas García, Nacho volvió a sonreír. El primer año le costó (6 goles en 25 partidos), pero, ya jugando más para divertirse que otra cosa, firmó 21 tantos en 34 encuentros en la 10-11 con 35 años. Un año más tarde, en la que sería su última campaña con los pixuetos, club que abandonaría por los reiterados impagos y porque su director deportivo frenaría su regreso al Real Avilés en el mercado invernal, anotaría 15 goles en 29 partidos a las órdenes de Iván Palacios. Como cada verano, el avilesino insinuaba su retirada, pero la llamada de su amigo Pablo Lago, con el que había coincidido en el Marino, le hizo forzar la máquina e intentarlo un año más en Tercera pese a su veteranía. Así, inmerso en el proyecto de un Luarca que todavía le debe dinero, Nacho García se despidió del fútbol haciendo lo que mejor se le da: marcar tantos. 30 encuentros, 19 dianas y hasta luego.

Con 38 años, una amplia carrera y la espina clavada de no haberse asentado en la élite del fútbol español pese a sus condiciones, el avilesino decidió montar La Pausa con su pareja, un negocio que, como digo, le va muy bien. Alejado del fútbol, ve los toros desde la barrera, aunque en su perfil de Twitter (@garcia9nacho) no oculta su pasión por el Barça y su gran sentido del humor. Pero lo más importante, más allá de sus logros deportivos, es que es una buena persona, que al final es lo que queda.

Ficha

Nombre: Ignacio García Rodríguez

Fecha y lugar de nacimiento: 20-11-1975 en Avilés (Asturias)

Altura y peso: 1,82 metros y 79 kilos

Posición: delantero centro

Trayectoria

92-93 Real Avilés (Segunda B) 1/0

93-94 Real Avilés (Segunda B) 17/3

94-95 Real Avilés (Segunda B) 9/0

95-96 Real Avilés (Segunda B) 23/6 (Fase de ascenso a Segunda) 4/2

96-97 Real Avilés (Segunda B) 28/13 (Copa del Rey) 3/0

97-98 Sporting B (Segunda B) 17/2

98-99 Sporting B (Segunda B) 21/8 Sporting (Segunda) 6/1 (Copa del Rey) 1/0

99-00 Sporting (Segunda) 2/0 Éibar (Segunda) 10/1 (Copa del Rey) 2/1

00-01 Sporting B (Segunda B) 10/10 Sporting (Segunda) 11/1

01-02 Ourense (Segunda B) 29/13 (Copa del Rey) 3/1

02-03 Ourense (Segunda B) 26/11

03-04 Ourense (Segunda B) 34/18 (Fase de ascenso a Segunda) 6/4

04-05 Cartagena (Segunda B) 31/4

05-06 Real Oviedo (Segunda B) 34/14 (Copa del Rey) 3/2

06-07 Real Oviedo (Segunda B) 33/3

07-08 Marino (Segunda B) 30/6

08-09 Marino (Segunda B) 21/2

09-10 Cudillero (Tercera) 25/6

10-11 Cudillero (Tercera) 34/21

11-12 Cudillero (Tercera) 29/15

12-13 Luarca (Tercera) 30/19

Partidos y goles en Segunda: 29/3 (0,10)

Partidos y goles en Segunda B: 364/113 (0,31)

Partidos y goles en Tercera: 118/61 (0,51)

Partidos y goles en fases de ascenso a Segunda: 10/6 (0,60)

Partidos y goles en Copa del Rey: 12/4 (0,33)

Entrenadores: Neme, Quico, García Cuervo, Florentino Angulo, Raúl González, Monchu, José Luis Quirós, Maceda, Javier Vidales, Redondo, Antonio López, De Mos, Braojos, Blas Ziarreta, Pepe Acebal, Marcelino, Cantatore, Antoni Teixidó, Rodríguez Vaz, Antonio Gómez, Antonio Dacosta, Milo Abelleira, José Balaguer, Vicente Campillo, Fran Alcoy, Juan Ignacio Martínez, Antonio Rivas, Toño Velázquez, Ramiro Solís, Ismael Díaz Galán, Blas García, Iván Palacios y Pablo Lago.

Yoli Pardo :: Ibphoto

Yoli Pardo :: Ibphoto

HABLEMOS DE BOXEO (16-2-14)

A mí tampoco me gustaba el boxeo. Recuerdo que a mi padre sí, ahora entiendo por qué, y que muchas veces sintonizaba Eurosport para ver algún que otro combate. Tengo imágenes de mi madre protestando, y quizá eso fue un factor fundamental a la hora de que a mí no me llamase nunca la atención. Aunque fui, sin demasiada conciencia, a clases de kárate durante siete años (desde los cuatro hasta los once), siempre detesté la violencia y el boxeo, por tanto, no estaba, ni de lejos, cerca de mi círculo de intereses.

El primer combate íntegro que vi en mi vida fue el primero de Jonathan Alonso en los Juegos Olímpicos de Londres. Por mi trabajo en La Voz de Avilés me tocó seguir al púgil avilesino de ascendencia dominicana los meses previos, y no me quise perder su debut, retransmitido por Teledeporte en su página web. Hoy me dicen entendidos que perdió con merecimiento, pero yo, no sé si ciego por la pasión, estaba convencido de su victoria según iban transcurriendo los asaltos.

Fue ahí donde me picó el gusanillo de este clásico deporte. Después, también debido a mi trabajo, empecé a conocer a los Ruby García, Álex Suárez, Héctor Brea… y a Yoli Pardo. Una charla con ésta última yendo a ver curiosamente un partido de balonmano, me animó a ir a verla in situ en una velada. Ahí estaba yo. En una silla, en primera fila, en el polideportivo de Los Canapés. A diez metros de los boxeadores. Y disfruté. Disfruté mucho. Apenas vi rastro de violencia y sí de esfuerzo, sacrificio y buen rollo. Ahí comprendí que sobre el ring no se pelea, sino que se boxea.

También está el factor humano. La gente que conozco que está metida dentro del mundo del boxeo son personas cercanas, trabajadoras y muy generosas. Y hablando con todos ellos he podido detectar rápidamente varios de los problemas que asolan a este deporte, y la grave crisis en la que está inmerso. En ese sentido, muy, muy pocos afortunados se pueden permitir hoy en día vivir del boxeo en España.

Lo primero que no entendí fue que a muchos púgiles les compensara más competir en categoría amateur que en profesional. No es lógico. En todos los deportes, la aspiración de los deportistas es llegar a ser profesionales. Las categorías amateurs son un paso intermedio, nunca un fin, al menos de inicio. Pues bien, en el boxeo, hay gente en amateur con más calidad que profesionales. Eso no debería ser así nunca.

Tampoco tiene demasiado sentido que, en los combates, sólo se mire el peso, no haya categorías según niveles. Esto da lugar a ‘cazarrecompensas’ que boxean por dinero y sin ambición alguna de victoria, lo que hace que púgiles engorden su palmarés sin apenas esfuerzo y adulteren la competición.

Cambio de imagen

Además, el boxeo necesita un cambio de imagen. Si en los años 50 o 60 era un deporte con mucho tirón en España, no puede ser que hoy en día sea prácticamente invisible a ojos del público general. Las federaciones deben trabajar para cambiar la imagen que la gente tiene de este deporte. La mayoría no lo consideran tal, ya que lo ven más como un acto violento. Esto, con una buena estrategia de márketing y mediante publicidad efectiva, es perfectamente solucionable. No hay más que ver lo bien que funciona el boxeo en otros países.

Reflexionando un poco, y comparando el boxeo con otros deportes, se me ocurren varias soluciones, sobre todo al tema de la competición. En cuanto a la categoría amateur, lo más apropiado sería instaurarla justo después la juvenil o junior. Que los  púgiles que finalicen su etapa formativa pasen a esta categoría, de tal forma que, al ganar un número delimitado de combates, se viesen obligados a convertirse en profesionales. El que no llegase a esa cifra, se quedaría en amateur, pero no por comodidad. De este modo, habría más púgiles profesionales y les sería rentable.

En cuanto a la diferenciación por niveles, a mi juicio, dentro de cada peso debería haber divisiones, cuyo número dependería del número de púgiles. En ese sentido, si hubiese, por poner un ejemplo, tres divisiones (para ascender sería necesario ganar un mínimo de combates estipulado), sólo podrían acudir a los Campeonatos de España los que compitieran en Primera. Y para competir en Europa, sería necesario vencer en tu país, algo que no está ocurriendo ahora mismo.

Otro aspecto al que se le debería dar un giro es a los Juegos Olímpicos. Igual que en balonmano o en baloncesto van los mejores jugadores, en boxeo deberían ir los mejores púgiles, no los amateurs. Es como si acuden a jugar al fútbol a una cita olímpica futbolistas de Tercera División. Evidentemente, el sistema de competición debería reducirse, porque los combates profesionales requieren una cantidad muy elevada de asaltos, y eso debe respetarse para no condicionar a los contendientes. Haría falta una fase previa muy exigente, y que acudieran a los Juegos los mejores, para ganar en espectacularidad y crear afición.

Y, como decía antes, es fundamental hacer hincapié en la potenciación del producto. Sólo haciendo referencia a Avilés, se ha demostrado que va más gente a una velada de boxeo que a cualquier otro evento deportivo semanal exceptuando el fútbol. El boxeo está por encima del voleibol, el balonmano o el baloncesto, por citar otras tres disciplinas; y eso es algo que los responsables deben tener en cuenta. El boxeo llama la atención y, bien llevado, podría ser un deporte que generase tanta afición como antaño. Nada más hay que mirar de reojo a Estados Unidos.

Simeone sigue con atención un partido :: teinteresa.com

Simeone sigue con atención un partido :: teinteresa.com

DIEGO PABLO (6-2-14)

Diego Pablo no habla, Diego Pablo convence. Diego Pablo no explica, Diego Pablo argumenta. Diego Pablo no juega, Diego Pablo compite. Diego Pablo no mira más allá de mañana, del próximo partido, porque sabe que la vida puede variar dentro de un minuto. Nadie puede cambiar a Diego Pablo. Diego Pablo es firme.

Es un líder. Un motivador. Su fuerza y su pasión contagian. Da ese plus, ese empujón que todo el mundo necesita para tener confianza y afrontar los retos con valentía. Siempre al frente. Diego Pablo va de cara y no se arruga. No lo hizo en el verde y tampoco lo hace en los banquillos. Su discurso no varía, suceda lo que suceda. La meta es la misma. La forma para llegar a ella también: trabajo y esfuerzo, porque esto no se negocia.

Por encima del dinero están las personas y eso Diego Pablo lo sabe. Es prudente, porque ha de serlo, pero no deja de ser ambicioso. Los millones no juegan al fútbol ni golpean el balón. Sí los jugadores, y es por ello que en el terreno de juego todo se iguala y el contrato pierde valor en detrimento de la entrega y el sacrificio.

Diego Pablo es el entrenador del pueblo. El entrenador del débil que se rebela contra el régimen establecido. Contra el poder de dos. Hay más vías y Diego Pablo sabe que, con una dedicación absoluta y con un mensaje canalizador correcto, todo es posible. Pero huye de la presión, esa mala consejera. Quiere que los suyos trabajen con tranquilidad. Que no miren más allá del próximo partido. El resultado importa. Qué diablos, es fútbol. Pero más todavía el ‘modus operandi’ que se utiliza para llegar a él. Y el de Diego Pablo es claro. Y siempre lo repite. El esfuerzo no se negocia.

Naya, Roberto Ardura y Abraham, en la presentación de ambos jugadores por el Caudal de Mieres. :: J. M. PARDO

Naya, Roberto Ardura y Abraham, en la presentación de ambos jugadores por el Caudal de Mieres. :: J. M. PARDO

EN BUSCA DE LA REDENCIÓN (5-2-14)

Hubo un tiempo en el que el Caudal de Mieres era un ejemplo de gestión. El jueves 22 de julio de 2010, Roberto Ardura accedía a la presidencia del conjunto blanquinegro como único candidato para la sustitución de Ángel Fueyo. Entonces, el conjunto mierense ya había conseguido regresar, con Paco Fernández en el banquillo, a Segunda B siete años después.

El proyecto electoral era muy claro: superar los 1.000 socios y hacer un equipo competitivo, de bajo coste y fundamentado en jugadores asturianos. Paco Fernández captó el mensaje y como máximo representante, al estilo inglés, de la parcela deportiva, formó una plantilla más que interesante con futbolistas como Nacho Matador, Saavedra, Salva, Chus Bravo, Camochu, Espolita o De la Puente.

Por un solo punto y después de una temporada un tanto irregular, el cuadro mierense se vio abocado a la promoción por la permanencia, en la cual cayó frente al Conquense de manera traumática, teniendo opciones de salvación hasta el último suspiro.

Aunque posiblemente se trató de la peor temporada de Paco en los banquillos, y no por el descenso, que no era tan ilógico, sino por la gestión del vestuario –había jugadores que eran titulares sin apenas entrenar por molestias y otros, en mejor forma, no contaban para la sorpresa de sus compañeros-; Roberto Ardura fue firme, claro y coherente y apostó por la continuidad del entrenador ovetense.

De nuevo en Tercera, la filosofía iba a ser la misma: jugadores asturianos de bajo coste, seguridad en el pago de las nóminas y hombres más que nombres. Llegaron entonces los Pablo Acebal, Nacho Calvillo, Javi Sánchez, Prosi o Juan Sánchez, y los resultados no tardaron en llegar. En una Liga de dos, los caudalistas, con menos presupuesto, se impusieron con autoridad al Real Avilés los dos partidos que disputaron en Liga, recuperando su plaza en Segunda B a las primeras de cambio.

Lo que ocurrió la pasada campaña todos lo saben: una de las mejores de la historia del Caudal, e inesperadísimo play-off de ascenso a Segunda, con quasicampanada eliminando al todopoderoso Cartagena. Los ingredientes, los mismos: jugadores asturianos, veteranos y jóvenes, de coste moderado y ambición.

La euforia se desató en Mieres. Los 1.000 socios a los que aspiraba Ardura en 2010 se habían superado con creces y la afición estaba muy ilusionada con esta temporada. Todos apostaban por la continuidad de Paco y de los mejores jugadores, algo que había ratificado el presidente Roberto Ardura en los medios de comunicación.

La marcha de Paco

Entonces, el 9 de julio de 2013, unos diez días antes del comienzo de la pretemporada y con un par de fichajes cerrados, alguna renovación firmada y otras apalabradas, Paco Fernández dijo ‘sí’, como es lógico, a una oferta del Racing de Santander. Aunque, a regañadientes, lo aceptó, a Roberto Ardura se le rompieron los esquemas. Entró en pánico y le costó recobrar la claridad en sus ideas.

Lo primero que hizo fue buscar a un entrenador, cometiendo el error de reconocer abiertamente todas y cada una de las conversaciones a los medios de comunicación de forma oficial. Inundado por las prisas, se reunió con Roberto Aguirre, Chiqui de Paz, Iván Ania o Tomé, por citar algunos de los nombres que sonaron. Con ninguno llegó a un acuerdo.

Nervioso porque pasaban los días, el proyecto no acababa de arrancar y futbolistas como Nacho López, Prosi o Gonzalo estaban cada vez más lejos de aceptar la oferta de renovación del club, decidió firmar a un director deportivo para que fuese él el que confeccionase la plantilla. Llegó pues el turno del clásico Puente, que tiró de intermediarios para incorporar a jugadores como Merchán, Bielsa, Pablo Gil, Pablo Agudo o Doménech, y que apostó para el banquillo por Juan Fidalgo.

Además de la precipitación, ahí residió el primer gran error caudalista. No por traer a Fidalgo, que me consta que es tan buena persona como entrenador, sino porque no era un técnico del agrado la afición, y el fútbol, con más motivo en un club que no es una Sociedad Anónima, es de los aficionados. ¿El segundo? Cambiar la política de fichajes, dejando en un segundo plano el mercado asturiano. Y el tercero, contratar a Manolo Zúñiga, un técnico sin experiencia en el grupo I, después de despedir, también con poca reflexión, a Juan Fidalgo.

En este mercado de invierno, Ardura y Puente han intentado redimir sus pecados, si bien lo han logrado a medias. Los fichajes han sido bastante buenos, con el regreso de Noel Alonso y las incorporaciones de Rober, Naya y Abraham, a las que se han unido Iago Beceiro y Lulu. Pero, a la hora de elegir entrenador, de nuevo han dejado de lado la Tercera asturiana contratando a Tomé. El nombre de Pulgar sonó con mucha fuerza. La negociaciones estaban avanzadas, pero en el momento en el que el técnico del Universidad pidió un contrato hasta junio de 2015, el Caudal dio marcha atrás de forma incomprensible, porque aun en caso de descenso, ¿quién mejor que el experimentado entrenador universitario para devolver al cuadro caudalista a Segunda B?

No preveo un mal futuro para el Caudal. Es más, creo que debido a las incorporaciones que ha hecho se va a salvar, pero esta campaña les debe servir a los mierenses para reflexionar, para trabajar sin prisas, sin precipitación y sin nerviosismo, y para recuperar aquel modelo de gestión que tan buenos resultados le ha dado. Y es que siempre conviene mirar antes lo de casa que lo de fuera.

Los jugadores del Racing celebran su pase a los cuartos de final de la Copa del Rey en Almería. Foto: EFE

Los jugadores del Racing celebran su pase a los cuartos de final de la Copa del Rey en Almería. Foto: EFE

RACING DE SANTANDER (15-1-14)

El primer partido de fútbol profesional que vi en directo fue un Sporting 2, Racing de Santander 1. El 8 de febrero de 1998, con 9 años recién cumplidos, mi padre, que nunca fue amigo de ver encuentros en vivo –no le gustan los espectáculos de masas-, me llevó a El Molinón para que pudiera seguir un partido de Primera División in situ. ¿Por qué a Gijón y no a Oviedo? Porque mi abuelo materno fue socio del Sporting durante veinte años y mi padre ya había ido con él alguna vez.

Yo empecé a ver fútbol por televisión en 1997, atraído por el Barça de Ronaldo, el club preferido de mi primo mayor; y no sería hasta el verano del 98, con el Mundial de Francia, cuando me engancharía definitivamente al deporte rey. Por tanto, aquel mes de febrero fui a El Molinón a vivir una experiencia sin apenas tener consciencia de ello. Ni era del Sporting, ni era del Racing, ni me llegaba información del Real Avilés, que por entonces iniciaba su cuesta abajo en Segunda B.

Comprobando la alineación de aquel partido, en el Sporting militaban futbolistas como Sergio Fernández, Manolo Sánchez Murias, Tomás Hervás, Mario Cotelo o Cheryshev; y en el Racing hacían lo propio los Ceballos, Schürrer, Sietes -que se retiraría en el Real Avilés la pasada campaña-, Correa u Óscar Arpón. Pero, realmente, el único recuerdo que tengo de aquel partido es el entonces portero sportinguista, el serbio Lekovic. No sé por qué, pero en aquel momento me llamó mucho la atención. Investigando, veo que sólo jugó cinco partidos aquella temporada, y que el año siguiente ficharía por el Málaga para disputar tan solo siete.

Pues ahí, en El Molinón, el 8 de febrero de 1998, tuve mi primer contacto con el Racing de Santander. No sería hasta 2007, casi diez años después, cuando el conjunto cántabro volvería a ocupar un lugar importante en mi vida. Finalizado el bachiller de Humanidades, me desplacé a Valladolid para estudiar Periodismo, y al mismo tiempo me alojé en la Residencia Don Bosco porque tenía la posibilidad de jugar en un equipo de fútbol en las mismas instalaciones.

Allí conocí primero a Félix y después, un año más tarde concretamente, a Javi, ‘Junior’ para todos nosotros al ser el menor de los Herrera, o al menos de los Herrera alojados en la residencia. Para Félix y Junior el Racing es una religión y de eso te das cuenta a la cuarta palabra que cruzas con ellos. Viven sus partidos como si fueran finales y lloran tanto sus alegrías como sus penas con un sentimiento que contagia.

Era imposible que no me cayera bien el Racing, o al menos que no quisiera que ganase. Jugábamos al FIFA o al Pro Evolution y tanto Félix como Junior siempre solían escoger al Racing. Me preguntaban sobre qué me parecían sus entrenadores –yo ya colaboraba con varias webs y tenía mi propio blog de fútbol-, qué le faltaba al equipo para dar un paso más y disfruté con ellos el año de Marcelino, técnico gijonés que llevó al cuadro racinguista a la UEFA.

Con su camiseta de Tchité, Junior me contó con ilusión el proyecto que después resultaría fatídico de Ali Syed, y tanto él como su hermano sufrieron demasiado con los descensos consecutivos a Segunda y Segunda B. Hoy viven con dolor la situación de su club, gobernado por un Consejo de Administración que no sabe o no quiere administrar. Pero dentro de ese profundo dolor existente se ha abierto un paréntesis, un paréntesis que ni los cuatro meses de impagos a los jugadores han podido cerrar. El Racing volvió a hacer historia ayer frente al Almería, jugará los cuartos de final de la Copa y Junior de nuevo ha podido llorar de alegría. Seguro que Félix también, allá en Madrid.

Y es que el mérito de la actual plantilla y cuerpo técnico del Racing es incalculable. Lo que han hecho es más complicado todavía que lo que logró Marcelino. Paco Fernández, exentrenador del Real Avilés y que está llamando con fuerza a las puertas del fútbol profesional, ha obrado una gesta que ni los más optimistas hubiesen imaginado en verano. El Racing, aunque sea mínimamente, vuelve a esbozar una sonrisa. Y yo me alegro. Me alegro porque el Racing es el equipo de Félix. Me alegro porque el Racing es el equipo de Junior. Y me alegro porque, sólo por eso, al Racing le tienen que ir bien las cosas.

Avilés, con el Centro Niemeyer en primer plano :: LA VOZ DE AVILÉS

Avilés, con el Centro Niemeyer en primer plano :: LA VOZ DE AVILÉS

AVILÉS COJONUDO (14-1-14)

Ya lo decían Los Irónicos: Avilés es cojonudo. O cojonuda, por aquello de ser villa, o ciudad, como a mí me gusta llamarla. Conviene repetirlo a menudo, conviene recordarlo porque, cada vez más, me encuentro con avilesinos y avilesinas que casi que vienen a avergonzarse de haber nacido aquí. Parece que Avilés no está a la altura de sus expectativas, que no es suficiente, y a mí me gustaría, en estas líneas, argumentar lo contrario. Demostrar que, con más de 82.000 habitantesmás de 100.000 si contamos toda su comarca-, es una de las mejores ciudades del norte de España y que los que hemos nacido sobre este suelo debemos estar orgullosos de ello y fomentar su progreso.

Recuerdo que cuando en 2007 me trasladé a estudiar a Valladolid, en la residencia en la que me alojé en los tres primeros años la mayoría de gente no conocía Avilés. Lo confundía con Ávila, o directamente nunca había escuchado su nombre. Evidentemente, yo no daba crédito. Acostumbrado a vivir en Asturias, donde Avilés es la tercera ciudad por detrás de Oviedo y Gijón, o de Gijón y Oviedo, para que nadie se moleste, casi que hasta me sentí ofendido.

La cosa se torció más si cabe cuando un coruñés nacido en el 82 me dijo que había estado hacía unos años, pero que no había vuelto porque olía muy mal. No sé si por la costumbre o porque yo nací en 1989 y digamos que empecé a conocer mi entorno allá por 1995, cuando la industrialización de la ciudad era cada vez menor, pero lo cierto es que a mí jamás me desagradó el olor avilesino. Todo me sonaba a chino.

Me encargué personalmente, y tampoco tuve que forzarlo demasiado porque Avilés está presente en mi vocabulario yo diría que todos los días, de que los 70 u 80 residentes que tenía por aquel entonces la Don Bosco vallisoletana conociesen la ciudad que me había visto nacer, y digamos que me quedé más tranquilo.

Pasó el tiempo y cuando en 2011 regresé, me empecé a dar cuenta de una realidad. A muchos avilesinos de mi entorno no les gustaba Avilés. Hasta 2007, yo hacía mi vida en esta ciudad, pero a partir de 2011 mi círculo de amigos prefería desplazarse a Gijón, Oviedo e incluso Luanco o Candás. La cosa se fue agravando hasta escuchar frases como que Avilés estaba muerto, que era muy pequeño, que no había futuro… Infinidad de desprecios hacia una villa que en mi opinión tiene muchos recursos, los cuales, no cabe duda, se podrían explotar más.

Pensé que con la apertura del Centro Niemeyer la imagen de Avilés iba a dar un giro de 180 grados. Que era nuestro momento para demostrar todo nuestro potencial. Pero nada más lejos de la realidad. Cierto sector de la clase política se iba a encargar pronto de devolver a nuestra ciudad al oscurantismo, no fuera que destacásemos demasiado y le robásemos protagonismo a los dos grandes trasatlánticos asturianos. Y ojo, que respeto mucho tanto a Oviedo como a Gijón, dos lugares tan distintos como apasionantes.

Apostar por lo nuestro

Pero somos avilesinos y tenemos que apostar por lo nuestro. Lo mismo pasa con el deporte, que es el campo que mejor conozco. Si queremos ver balonmano apoyemos al Toscaf Atlética (hablando de balonmano, el máximo goleador de la Liga Asobal es Álex Costoya. Y sí, señores y señoras, no se froten los ojos, es avilesino). Si queremos ver baloncesto apoyemos también a la sección de la Atlética. O al Adba, en su caso femenino. En fútbol tenemos al Real Avilésayudémosle a subir a Segunda, hagámonos socios, que el Sporting y el Real Oviedo ya tienen aficionados suficientes en sus respectivas ciudades -, el decano de este deporte a nivel regional. En judo contamos con uno de los mejores clubes de España, en tenis de mesa femenino más de lo mismo, el Quattro Belenos quiere subir a la segunda división del rugby nacional, categoría que ya ocupa La Curtidora, en su caso en categoría femenina. ¿Y en atletismo? Ay, en atletismo. Ahí están Aitor Fernández de la Coba y Alba García, con permiso, claro está, de la campeona de España Irene Alfonso. En golf nada, solamente la mejor promesa femenina de la actualidad, Covadonga Sanjuán (paro ya, que no me quiero olvidar de nadie como los históricos Campanal, Dacal, Yago Lamela o algún olímpico de la talla de Jorge Llames o Jonathan Alonso. Va, en serio, ahora sí que paro).

Está muy bien apoyar al Juanfersa, al Unión Financiera, al Sporting, al Real Oviedo, a Fernando Alonso o a Samuel Sánchez… Está muy bien. Todos somos asturianos. Pero por favor, apoyemos un poco al deporte de nuestra ciudad. Y digo deporte como digo cultura, véase el Niemeyer, el Palacio Valdés o la Casa de Cultura –cuántos actores, actrices, cómicos, cómicas y músicos de renombre han pasado por aquí-. Tenemos un casco histórico de los más bonitos que se pueden ver en Asturias. Contamos con un paseo marítimo que en los últimos años ha sufrido una evolución más que positiva y el lugar que ocupaba la industria lo está ocupando poco a poco el turismo, aunque, no nos podemos engañar, Avilés nunca será Marbella, evidentemente. El clima es un factor principal.

Apostemos por Avilés. Apostemos por lo nuestro. De acuerdo, a tiro de piedra tenemos cosas mejores, es cierto (o no, quizá distintas). Pero si no cuidamos y no estamos cerca de las nuestras es imposible que crezcan. Avilés no tiene tanto que envidiar a otras ciudades más grandes. Ser pequeño también tiene sus ventajas. Y si en Avilés hay menos futuro que en otros lugares trabajemos para que eso cambie. Si nosotros no valoramos lo que tenemos, ¿quién lo va a hacer? Recordad, Avilés es cojonudo. En serio. Dadle una vuelta.

Casillas, con cara de circunstancias en un partido con la selección. Foto: ESPN

Casillas, con cara de circunstancias en un partido con la selección. Foto: ESPN

TORTURA A UNA LEYENDA (29-8-13)

Iker Casillas tiene que jugar. Lo ha de hacer porque lo merece, porque se lo ha ganado durante toda su carrera y porque lo único que ha hecho para perder su puesto ha sido lesionarse. Ocurrió el pasado 23 de enero en Mestalla. Una patada involuntaria de Arbeloa en el minuto 16 de partido, con 0-0 en el marcador, le produjo una fractura en su mano izquierda que le obligó a pasar por el quirófano.

En lugar de confiar en el canterano AdánMourinho apostó por firmar a Diego López, un meta más que experimentado en la Liga, que había jugado en las categorías inferiores del cuadro blanco y que en esos momentos era suplente en Sevilla, después de descender con el Villarreal a Segunda la temporada anterior. 3,5 millones de euros fue el dinero abonado por el Real Madrid al conjunto hispalense, y López firmó un contrato hasta 2017.

A muchos nos extrañaba que el gallego, en lugar de intentar hacerse con un hueco en el Sevilla, firmara por un equipo en el que iba a acabar siendo suplente en cuanto Casillas se recuperase. Pero lo que no sabíamos, pero posiblemente él sí, es que Diego López firmaba por el Real Madrid porque se sabía con muchas opciones de ser titular.

Y así fue. Desde aquel encuentro de Copa en Mestalla, Casillas no se volvería a enfundar los guantes en partido oficial con el Real Madrid. Sí en la selección, con la que fue titular en la Copa Confederaciones. Y es que antes de lesionarse, el de Móstoles no había encajado ni un solo tanto en sus últimos cuatro encuentros, atravesando uno de sus mejores momentos de forma en una temporada que ciertamente no había comenzado muy bien.

Un portero especial

Casillas no es un portero cualquiera. No es uno más. Es una leyenda. Es para muchos el mejor guardameta de la historia de España, tiene un palmarés envidiable, es el capitán del Real Madrid y un icono no solo para el madridismo, si no a nivel internacional. Y cuando una estrella se lesiona, lo lógico es arroparle. Si el madrileño estuviese atravesando un mal momento, si no rindiese, si llegase la hora de su retirada; nadie es intocable. Pero Casillas, a nivel deportivo, nunca dejó de rendir bien. Simplemente se lesionó.

Si Beñat sufriese un problema físico, el Athletic no ficharía a otro centrocampista para suplirle. Si a Piqué le ocurriese lo mismo, el Barça esperaría por él –la lesión de Casillas sólo le mantuvo dos meses fuera de los terrenos de juego-. Lo mismo ocurriría con Arda Turan, Diego Costa, Griezmann, Carlos Vela y tantos y tantos otros jugadores fundamentales en sus equipos.

En definitiva, creo que Ancelotti se está equivocando en su decisión de continuar apostando por Diego López. El gallego está a un nivel espectacular, eso es innegable. No hay motivos deportivos para enviarle al banquillo. Pero es que, como digo, Casillas no es un portero al uso. Es una leyenda que debe estar en el campo hasta que deje de ser útil para su equipo. Y eso, como se puede comprobar cada vez que juega, no ha ocurrido. Por lo tanto, entendería perfectamente su salida en el mercado invernal si la situación no cambia.

Eso sí, resultaría curioso que un madridista de corazón, una persona que le ha dado su vida a una entidad como el Real Madrid, uno de los mejores porteros de la historia del fútbol, tuviese que abandonar su casa por una lesión de dos meses.

Simeone, en un encuentro como técnico del Atlético de Madrid. (Foto: futbolargentino.com)

Simeone, en un encuentro como técnico del Atlético de Madrid. (Foto: futbolargentino.com)

SOY CHOLISTA (5-2-13)

Soy cholista. Sí. Me declaro admirador de Diego Pablo Simeone. Como ya hiciera en su etapa como jugador, el argentino está devolviendo, pasito a pasito, al Atlético de Madrid al lugar que le corresponde por historia: pelear por la Liga y la Copa del Rey e intentar llegar a las rondas finales de la Champions League.

El eterno ’14’ le ha devuelto la confianza a sus jugadores y la ilusión a la siempre fiel hinchada rojiblanca, que vuelve a sonreír con su equipo pese a no olvidar que los de arriba se hicieron con el club al margen de la ley. Simeone acumula 26 victorias, 9 empates y 9 derrotas en  44 partidos dirigidos en Liga, y ya cuenta en su haber con dos trofeos: la Europa League y la Supercopa de Europa. Esta temporada, el Atlético es segundo, siete puntos por encima del Real Madrid y a 9 del Barcelona, una posición de privilegio teniendo en cuenta que el cuadro madrileño no supera la cuarta plaza en Liga desde 1996, inmerso en una inestabilidad en la última década que parecía no tener solución, con el paréntesis del quiero y no puedo de Quique Sánchez-Flores.

Su estilo de juego es claro, y su filosofía también. Un equipo tipo muy marcado en Liga, con protagonismo para los hombres de rotación en el resto de competiciones, la agresividad y la intensidad como bandera, un elevado orden defensivo y mucha mordiente al contraataque, sin desechar, claro está, el balón cuando hay opciones de jugarlo con facilidad.

En rueda de prensa el argentino se muestra sobrio, sincero, evita las excusas y reconoce siempre sus errores, respaldando el trabajo realizado por sus jugadores sobre el terreno de juego y sin darle más importancia de la debida a los errores arbitrales. Respeta y estudia al máximo a sus rivales y nunca va más allá del próximo partido, sin fijarse objetivos a largo plazo.

A falta de poco menos de media temporada, y con todos los títulos en juego, el Atlético de Simeone pinta más que bien, con la Champions como principal objetivo y la final de la Copa del Rey, ante Real Madrid o Barcelona, encarrilada ante el Sevilla. Veo al técnico rojiblanco como al Guardiola atlético. Un entrenador de la casa, que conoce la historia y los valores del club y que congenia y cuenta con el apoyo incondicional de la grada. La renovación debería estar asegurada, y además, por muchos años.

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